Una anfitriona que cuida cada detalle

Así es cenar en casa de Sara Carbonero

¿Y tú qué opinas?

Sara Carbonero

12 de diciembre de 2014, 11:04

Por CONCHI ÁLVAREZ DE CIENFUEGOS

 

Sara Carbonero es una de esas mujeres que presta atención al detalle y que cada vez que invita a alguien a su casa lo mima y se preocupa de que todo esté perfecto. Ella es la anfitriona 10. O por lo menos, eso es lo que ha dejado entrever a través de su blog.

 

En su último post, la manchega nos detallaba cómo había preparado una velada con amigos. Horas antes del encuentro, la periodista de Mediaset salió a un pinar cercano de su casa a recoger algunos detalles que compondrían la decoración para la cena. Recogió piñas secas, hojas y setas, y con esto y un candelabro antiguo hizo un centro de mesa la mar de coqueto, que respiraba aire otoñal por cada centímetro.

 

Sara también compró un ramo de sus flores preferidas, las margaritas. En lugar de escoger las clásicas blancas, se decantó por las burdeos, y con ellas creó pequeños ‘bouquets’ que colocó en botellines de cristal reciclados, los cuales adornó con cintas y cuerdas para darles un aire ‘vintage’. Se nota que esta morenaza no sólo es una detallista de primera clase, ¡sino que también está hecha toda una manitas!

 

Y llegamos a la comida. ¿Qué prepararon los ‘Carbonillas’ para agasajar a sus amigos? Los aperitivos los colocaron en unas plaquetas de pizarra, que Sara confesó que eran las mismas que se emplean para hacer suelos. Esta es una curiosa forma de presentar los platos que utilizan los mejores restaurantes y que la presentadora, con muy buen ojo, ha copiado para usarlo en su casa.

 

Sobre los baldosines de pizarra, reposaban quesos variados, uvas, jamón, paté y ‘crudités’ para mojar en cremas frías vegetales. Y volviendo a prestar atención en los detalles, Sara coloca las diferentes clases de panes sobre un mantelito que cosió siendo niña. “No es lo más elegante del mundo pero a mí me hace mucha ilusión utilizarlo” escribía.

 

Para dar un ambiente cálido y acogedor a la mesa, la pareja encendió algunas velas de diferentes formas y colores, haciendo sentir a sus invitados como en casa.

 

La pareja disfrutó de la noche, y es que, como dice ella, “no hay nada como una reunión de amigos con los que te sientes cómoda para que las horas pasen volando”.

 

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