Silvia Abascal y Asier Etxeandia presentaron la gala inaugural

Arranca el Festival de Cine de Málaga

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18 de abril de 2015, 07:00

Es una mujer de la que todos estamos un poco enamorados, porque quién no se enamoraría de ella, decía Asier Etxeandía sobre el escenario del Teatro Cervantes. Su compañera en las lides de la presentación, Silvia Abascal, aparecía entonces sobre las tablas con una gran sonrisa con la que intentaba ocultar la emoción. Con un vestido blanco de amplísima capa de Stephane Rolland, la actriz madrileña que sufrió hace cuatro años sobre la alfombra del Festival un ictus del que aún se está recuperando, recibía una de las mayores ovaciones que se recuerdan en Málaga, un certamen al que volvió la edición pasada exorcizando fantasmas y en el que en esta, en su XVIII cumpleaños y mayoría de edad, ejercía de maestra de ceremonias. “Es una heroína”.

 

Asier y Silvia abrían de esta manera tan emocionante un nuevo Festival de Cine Español en el que compiten por la codiciada Biznaga 18 películas en la Sección Oficial más dos filmes fuera de concurso. Se salieron de guión y eso llegó al corazón del público, el mismo lugar, ahí en el pecho, donde dice Silvia que guarda el premio por haber sobrevivido. “Quiero dar las gracias –dijo- al Festival que tantas cosas me ha dado en lo profesional, hasta un premio con la Dama boba, y aunque en lo personal no tengo premio, guardo dentro de mí algo muy importante y que todos los días tengo que reaprender”.

 

Antes de ese momento, de la gala y la proyección de la última película de Joaquín Oristrell, 'Hablar', un filme rodado en un único plano secuencia por el que van pasando un elenco de actores como Juan Diego Botto, su hermana María, Carmelo Gómez o Miguel Ángel Muñoz, en la 'red carpet' del Festival un años más se volvían a agolpar algunos de los artistas más carismáticos del cine español por los que, sobre todo por los chicos, se desgañitaban gritando las fans más jóvenes de la ciudad y la prensa mataba por las firmas de los vestidos, quizás los más espectaculares, el de Elisabeth Reyes, de rojo transparente, Anna Turpin, en plumas y paillettes, y Belén López de lentejuela negra y flecos de Vicky Martín Berrocal.

 

“Miguelange! Miguelange! Dame un beso o posa con la Manuela, pero desidete mi arma!", le gritaba al eterno bailarín de UPA Dance, Miguel Ángel Muñoz, una fan con mucha guasa a la que el interfecto contestaba sobre el 'affaire' Vellés, como a la prensa, guiñándole un ojo.

 

“¿Vienes presentando peli, invitada, acompañando a....?”. Y antes de que pudieras concluir la pregunta a Manuela Vellés, ella se adelantaba para zanjar su 'affaire' Miguel Angel Muñoz. “Vengo como espectadora”. La pareja a la que le cuesta tanto arrimarse en los 'photocalls' o hablar el uno del otro, pasaron quince días en México descansando tras el rodaje de sus respectivas series. 'Velvet' y 'Sin identidad' y hasta en sus fotos que publicaron en sus redes sociales, ninguno de los dos publicaba imágenes juntos. Sabrías que estaban el uno junto al otro si comparabas instagram: mismo entorno para distinto protagonista. Manuela lució un vestido rojo de BMG Max Azria y un collar cinturón dorado de Chanel, 

 

También en México, pero menos morena que Manuela, acudía su tocaya y compañera de guión Manuela Velasco. Quizás porque la actriz, con un Oscar de la Renta nuy del etilo de su personaje en 'Velvet', de vuelo y escote palabra de honor en azul cielo y plata, se ha pasado sus vacaciones haciendo teatro en la capital, en DF, una experiencia que dijo “repetiría sin dudarlo” porque confiesa haber aprendido muchísimo de haberse enfrentado a un público extranjero cada noche. La de ayer tampoco le sería fácil, la sobrina de Concha Velasco ejerce en esta ocasión de jurado del Festival y “no es tarea fácil. Hay tantas cosas buenas y tanto aspectos en cada peli que se merecen un premio, que tener que elegir siempre te deja algo incómodo en el estomago”.  

 

Y si Silvia Albascal fue capaz de romper las palmas del publico en los aplausos dentro del teatro, fuera, en la calle, María León suscitaba la misma pasión entre los fans. "¡Maríaaaaa! ¡Quiero ser tú!". Y ella separtía de la risa. “Pues acabo de llegar, no me ha dado tiempo de mirarme al espejo ni a saber cómo estoy ¿Estoy guapa?” y con esa mirada verde entornada, ya sabes que está jugando. La sevillana, con un impresionante vestido de encaje y lunares de Stella McCarney y el pelo engominado hacia atrás, posaba triunfante.

 

“No me puedo quejar. Estoy tan 'dergailla' porque no paro de trabajar. Soy un afortunada. La serie es un escándalo y el otro día aguantamos como jabatos. Y estoy con mi madre, que tiene un arte que no se aguanta ni sola. ¿Qué más te puedo contar”. “¿Qué te casas?”. “¡Qué va mi arma! Eso es que tengo la lengua muy larga, se me calienta y, qué dices, que no, que no me caso. Estoy muy contenta, pero ya te contaré de verdad cuando lo hago”. Y mientras, su hermano Paco León y Melani Olivares acataba las ordenes fervorosas del público de Málaga: un beso en los morros de Paz y el Luisma. 

 

Por LUIS NEMOLATO

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