La modelo forma una familia feliz con su chico y su hijo, Lucas

Alba Carrillo: "Con Feliciano me planto"

¿Y tú qué opinas?

Alba Carrillo
Gtres

7 de junio de 2014, 17:00

Feliciano López es su hombre definitivo, pero quien la tiene comiendo de la palma de su mano es su hijo Lucas. Alba Carrillo asegura que los dos chicos de su vida se lo han puesto fácil. Que desde el principio fue una relación a tres y que está loca por ambos. Ya se van a vivir juntos. Los tres, claro. Después del verano cuando termine la casa el tenista. Casarse, ya se andará, quizás el año próximo, y ¿más niños? Pese a lo madraza que es, le abruma la responsabilidad, pero también lo tienen en mente. La madrileña, que durante un tiempo lo pasó mal como madre primeriza del hijo de Fonsi Nieto, ahora, imagen de los chicles Orbit, asegura que la vida la está sonriendo, que aquello pasó, que la relación con su ex es súper afable porque Lucas, con dos añitos y medio, lo propició “y lo que consigue este niño no está en los escritos”.

Has llegado a la presentación antes que los fotógrafos…

Es que madrugo un montón. Como antes llevo a Lucas al cole, ya me pongo operativa. Me levanto para colocarle la ropa, lo ducho, me lo llevo… Es que me encanta que me vuelva loca.

Como una niña con su muñequito

Mira, ayer se fue de excursión, por primera vez en la vida y tiene dos añitos y medio y no sabes. Yo, yo llorando y todo. Pero de orgullo. De orgullo y satisfacción. Es que lo veo tan pequeño pero, al mismo, tiempo tan mayor, y que ya no me necesita tanto… Me tiraba besos por la ventanilla del autocar y me decía: “mamá, te quiero”. Lo que te digo, que me vuelve loca. Que es súper sensible, que estoy totalmente enamorada de él.

Con eso que me cuentas es que es para comérselo…

Es que es muy sensible, y muy expresión, más expresivo que su padre. Y muy echao’ pa’lante. Como su padre. Y también, muy travieso, como su padre. Pero luego es muy como yo, muy cariñoso. Es una mezcla de los dos.

¿Combinación perfecta?

Tiene lo bueno de los dos y gracias a Dios que nos podía haber salido un monstruíto (risas). Imagínate, de repente mis fallos y los de su padre. Pero mira, la genética se ha portado muy bien con nosotros y el niño es un amor. Lucas ha hecho un barrido de lo bueno y Darwin estaría orgulloso.

Qué madraza eres.

Sí, bueno, eso lo sabía, lo que no sabía es que lo fuera tanto. Siempre he tenido mucho instinto maternal porque soy súper sensible y cariñosa con todo el mundo y con los niños, pero es que mi hijo… Como te decía, ayer con el viaje, me veía llorando con las gafas de sol y yo misma pensaba: “Alba, tía, esto es muy heavy”. Todas las madres ya se habían ido y yo seguía allí viendo como se iba el bus. Le hice 80.000 fotos, un video, se lo mandé a su padre… Lucas es lo máximo en mi vida. Es que me da igual todo lo demás.

Hablas mucho de su padre, ¿cómo van las cosas con Fonsi?

Muy bien. Fenomenal. Al principio, es todo difícil porque si no, no te separarías obviamente… Pero al final, jolín, que una persona tan especial como Lucas te una es mucho… Que este niño consigue lo que está en los escritos, te lo digo yo… Le adoramos los dos. Y por ese amor hemos llegado a esto. Es adoración por él y queremos compartirlo todo. Si te llevas mal, te pierdes más cosas y de esta manera, si yo no estoy él me manda fotos, si él no está yo hago lo mismo. Imagínate que se lo llevara su padre y no supiera nada de cómo es su vida con él… y luego, aparte, hay mucho cariño entre los dos. Ha sido muy importante Fonsi para mí, si no no lo habría elegido como padre de mi hijo. Tener un hijo te hace trascender.

¿Irás a por más?

Por ser tan madraza me lo sé mejor: es una responsabilidad enorme. Hombre, si tienes muchos y los tienes asilvestrados… Pero yo no, yo quiero que esté educado, que tenga sus normas…

¿Estás muy encima?

Sí. A veces pienso en que le tengo que dar su espacio… Es que ser madre es muy complicado. Te rayas un montón. Pasas de ser  hija que todo te da igual a de repente ser tú la madre y cargarte de responsabilidades. Empiezas a entender también a la tuya.

Permisiva lo justo…

Soy muy permisiva porque adoro a Lucas y no puedo regañarle…

Vamos, que te tiene el pan cogido debajo del brazo…

Comemos de la palma de su mano su madre, su padre, su abuela, su tío… todos. (risas) Pero también le regaño un poco que no quiero que sea un monstruito. Quiero que sea educado y cariñoso. Y me ha salido un niño maravilloso que te lo llevas a cualquier sitio. Yo me lo pongo como un koalita, con este trabajo que tengo, y me lo llevo conmigo a todos lados. Se adapta a todo. He tenido mucha suerte.

Es bueno.

Es que sabe que estoy por él y él está por mi. Está muy orgulloso de que trabaje. Ahora iré a recogerle vestida así y pintada y me dirá como siempre: “Mama, ¿ has hecho de modelo?”.

Tenéis una relación de pareja

(risas) Sí. Somos como dos novios. Una relación muy especial. Como, al principio, estuvimos de repente solitos, cuando me separé de su padre, y estuvimos los dos juntos…

Os tenéis el uno al otro

Como mi novio. El otro día, me meto en un probador de una tienda con él y veo que cierra la puerta y me dice: “Mamá, que solo te puedo ver yo”. Míralo qué celoso. Dentro de diez años me dice que me quite la minifalda.

¿Entonces como lleva lo de compartirte con Feliciano?

Lo lleva muy bien. Se adoran. Me lo han puesto muy fácil los dos. He tenido mucha suerte en la vida.

¿Y tú y Feliciano en qué punto estáis?

En el de la familia. Somos una familia. Con todas las de la ley, sin firmar nada todavía, pero ya, después del verano, nos vamos a vivir juntos. El se está haciendo una casa y preferimos esperar a terminarla que mudarnos y luego volver a hacer otra mudanza con Lucas porque con un niño tienes que pensártelo todo más, para no moverle horarios y todo eso.

¿Todo muy civilizado?

Claro. Somos una relación a tres desde el principio.

¿Cómo os conocisteis tú y Feliciano?

Uy, porque se puso muy pesado. Por una amiga común se enteró de que estaba sola, de que estaba soltera y él dio el paso adelante. Yo en ese momento, imagínate, no quería. Pero se me ganó. Y ahora me tiene comiendo de su mano, como Lucas.

¿Y casaros cuándo?

Lo vamos a hacer pero no te puedo decir cuando. Lucas tendrá que cambiarse de cole, vamos a irnos adaptando todos. Luego ya veremos. Eso, lo de casarse, hijos y todo. Que sí, que con Feliciano me planto. Que ya no me vais a ver con nadie más. Ay, menudo depresión si no es así… Pero si no lo es, no es por mi parte. (risas).