Avergonzada, ya no adora su vida

Aída Nízar, sin ropa interior, ¡lo enseña todo!

Marco Ferri y Elettra Lamborghini le intentan explicar qué es el "beso trompeta" y la vallisoletana acaba mostrando sus partes íntimas

Aída Nizar

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Gran Hermano Vip

27 de febrero de 2017, 14:36

Cuesta imaginar que, a la polémica Aída Nízar, algo pudiera sacarle los colores. Y, lo que es más, que le hiciera pronunciar una frase que, a día de hoy, nos parecía imposible: que no adora su vida. La repescada de 'GH VIP' está regalando los momentos más antológicos del programa y, cuando pensábamos que ya no había un 'más difícil todavía', va y ¡enseña sus partes íntimas! Se lo hemos podido ver todo a Aída Nízar, sí. A pesar de que el programa ha decidido emitir las imágenes, el público enganchado al canal 24 horas del programa lo ha captado todo y lo ha subido a Internet.

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Elettra Lamborghini le ha querido gastar una broma en un día en que le venía muy mal. La sobremesa durante la cena subía la temperatura de la casa con una conversación sobre sexo, y la italiana y su paisano, Marco Ferri, le estaban intentando explicar a la vallisoletana qué es un "beso trompeta". En circunstancias normales, que a Aída le pudieran subir la falda no habría pasado de travesura, pero la broma de Lamborghini ha acabado revelando algo que Nízar quería mantener en secreto, y es que no se había puesto braguitas.

Justo en el momento en que la polémica habitante de la casa se encontraba apoyada sobre la mesa y con el culo en pompa para recibir la lección, Elettra aprovechaba para colocarse tras ella y levantarle la minifalda. Aída, abochornada, no sabía dónde meterse, entre las sonoras carcajadas de los demás inquilinos de GH VIP.

En el confesionario, Nízar no paraba de persignarse y pedir a Dios (y al Súper) que no se emitieran las imágenes. "A mis 41 años y enseñando el culo a toda España. Esto no se espera de Aída", decía avergonzada. La 'coach' motivacional se acordaba de su madre, a quien le había hecho una promesa de que siempre llevaría ropa interior. "Madre, lo siento, lo siento, lo siento...", no paraba de repetir. Y finalmente pronunciaba la frase que jamás hubiéramos esperado de ella: "Hoy no adoro mi vida".

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