De viaje por Rumanía

La afición secreta de Paz Padilla: visitar cementerios

La actriz y presentadora lo define como una de "mis pasiones"

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Captura de pantalla 2016-08-19 a la(s) 10.54.18. Su faceta más desconocida

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Captura de pantalla 2016-08-19 a la(s) 10.57.46. Escapada a Rumanía

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Captura de pantalla 2016-08-19 a la(s) 10.55.27. Enamorada de las iglesias ortodoxas

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Captura de pantalla 2016-08-19 a la(s) 11.00.22. Sus fans no entienden dónde está

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Vacaciones de los famosos

19 de agosto de 2016, 11:36

Paz Padilla, ahí donde la vemos tan dicharachera y tan festiva, tiene una afición que pocos asociarían con su carácter: le encanta visitar cementerios.

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Una de mis pasiones: los cementerios”, se puede leer en una de las últimas fotos de la presentadora, en donde aparece en Rumanía, donde ha estado de viaje, rodeada de sepulcros mientras visita un cementerio de la zona.

“Me ha encantado Bucarest y sobre todo la verde y encantadora Transilvania, se lo recomiendo a todo el mundo, es preciosa”, cuenta Paz, que tan impresionada ha quedado por el país, que aún después de su vuelta a Madrid continua compartiendo fotos de su escapada. Esto desconcierta a sus fans, que no entienden cómo puede estar paseando a Karmele en un carrillo de supermercado por el plató de ‘Sálvame’ y colgar una foto de una iglesia ortodoxa rumana. Gente, Paz no tiene el don de la ubicuidad, tan solo una buena retahíla de fotografías que almacena en su móvil.

La afición por las necrópolis no ha sido muy entendida por sus seguidores que la han tachado como un entretenimiento “de muy mal gusto”, aunque también los hay que comparten con ella la afición.

No son raras las visitas a cementerios históricos, como el Hollywood Forever, en Los Ángeles, donde están enterrados Rodolfo Valentino, Totó, el perrito de ‘El Mago de Oz’, Johnny Ramone… o el de Père-Lachaise, donde yacen Jim Morrison, Édith Piaf u Oscar Wilde. Muchos agradecen el ambiente de serenidad y profunda paz que se respiran en estos lugares, y no es raro ver picnics o meriendas entre algunos visitantes. Turismo necrológico, lo podíamos llamar.

Sin duda, esta faceta nos ha descubierto a otra Paz que permanecía totalmente oculta a su cara más pública. ¿Os apuntaríais a una ruta de estas características?

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